domingo, 26 de marzo de 2017

Estadio Eduardo Santos: ahora cuando todos se rasgan las vestiduras

Ahora muchos se rasgan las vestiduras frente a la decisión de demolición del Estadio Eduardo Santos.

Después de 65 años muchos se acordaron hoy que existía y se tienen golpes de pecho como el del representante a la Cámara Jaime Serrano que pretende declararlo monumento nacional o como el de la Gobernadora del Magdalena y la Asamblea Departamental que quieren ahora sí declararlo patrimonio cultural e incluso exigir la devolución del mismo al Departamento desconociendo el artículo 70 de la ley del Deporte que en cumplimiento de la Ley 12 de 1986, el Decreto 77 de 1986 y la Ley 60 de 1993 dispuso los municipios tendrán a su cargo la construcción, administración, mantenimiento y adecuación de los respectivos escenarios deportivos y que la historia cuenta, por ejemplo, que en la administración del Alcalde Juan Pablo Diazgranados éste nada hizo para aprovechar los recursos que ofreció el entonces vicepresidente Francisco Santos para invertirlos en la recuperación del Estadio Eduardo Santos, vale la pena hoy preguntarse: ¿dónde estuvieron estos señores los 65 años en que permaneció abandonado este escenario?

Para la muestra del desgreño de quienes hoy se rasgan las vestiduras, vale la pena recordar la historia; esta vez contada por el periódico El Tiempo el 24 de abril de 2010:


“El estado de abandono en que se encuentra su estructura física ha propiciado una campaña cívica.

Por: Redacción ELTIEMPO  24 de abril de 2010, 05:00 am

La iniciativa, que surgió tras ver las condiciones actuales del máximo escenario deportivo del departamento del Magdalena, tiene como meta lograr una sumatoria de esfuerzos para que los samarios asuman un papel activo en su reconstrucción y lo conviertan en un punto de encuentro de la ciudad.

"Esta convocatoria cívica busca que la gente se una para reconstruir el estadio y tomarlo como un símbolo, un espacio para generar sentido de pertenencia en la ciudad", dijo el comandante de la Policía del Magdalena, coronel Gustavo Moreno Maldonado.

Desde su inauguración, en 1951, el Eduardo Santos no sólo ha sido la sede del equipo Unión Magdalena, sino además testigo del nacimiento de destacadas figuras del fútbol colombiano, como el ex capitán de la selección Colombia, Carlos 'Pibe' Valderrama.

No obstante, en los últimos años el mal estado de las instalaciones es evidente. De acuerdo con una inspección ocular realizada el pasado jueves por ingenieros de la Universidad del Magdalena, las tribunas oriental y occidental requieren de una pronta intervención y  se recomendó ocupar sólo el 50 por ciento de su capacidad para evitar que puedan colapsar.

Además, el escenario no cuenta con un sistema de baños adecuados para el uso del público. En la tribuna de sol, los sanitarios fueron arrancados, por lo cual los aficionados suelen utilizar cualquier rincón o muro como orinal.

En agosto de 2008, el vicepresidente de la República, Francisco Santos, se comprometió a destinar 3.000 millones de pesos para las obras de recuperación del estadio samario, pero ante la falta de los estudios arquitectónicos que debía entregar la Gobernación del Magdalena los recursos no fueron desembolsados.

A la campaña, promovida por la Policía, ya se han sumado el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Santa Marta, la Defensa Civil, Cruz Roja, las directivas del Unión Magdalena, los hinchas y los medios de comunicación locales.

Para el próximo 7 de mayo está prevista una 'Estadiotón', que busca vincular a las empresas y particulares con el aporte de materiales de construcción y mano de obra calificada para comenzar con la adecuación de la parte eléctrica, los baños y las tribunas.

La Universidad del Magdalena, en convenio con la Gobernación del Magdalena, se encargará de realizar los estudios de patología, estructural y de vulnerabilidad para determinar el estado real del estadio. Los resultados de estos estudios se conocerían en cuatro o seis meses.

PAOLA BENJUMEA BRITO
Corresponsal de EL TIEMPO
SANTA MARTA”

Así entregó la Gobernación del Magdalena el Estadio Eduardo Santos

El estadio Maracaná, oficialmente llamado Estadio Mário Filho, fue inaugurado el 16 de junio de 1950 para acoger el Mundial de Fútbol que se realizó en Brasil ese mismo año.

Durante más de cuarenta años el Maracaná tuvo una capacidad máxima de 200.000 personas (muchas de las cuales estaban de pie), lo que fue todo un record pero que representaba un peligro, de acuerdo a los especialistas.

El 12 de julio de 1992, durante un partido del campeonato de Brasil, entre el Flamengo y el Botafogo, ocurrió un grave accidente; se desplomó parte de las gradas haciendo que más de medio centenar de personas cayeran al vacío. Debido a este fatal suceso, el Estadio Maracaná fue remodelado.

En 1999 sufrió otra reforma para albergar el primer Mundial de Clubes de la FIFA en enero de 2000, con esa reforma su capacidad pasó de 140.000 a 103.022 personas. Aun así, esta capacidad continuaba siendo alta y posteriores reformas, la mayor de las cuales se hizo para cumplir con los requisitos exigidos por la FIFA de cara a la organización del Mundial de Fútbol de 2014, la disminuyeron a 78.838 espectadores.

El estadio Maracaná no sufrió el abandono, la falta de mantenimiento y la ausencia de trabajos de conservación que sí sucedió con el Estadio Eduardo Santos. Sin embargo para actualizar su estructura fueron necesarios trabajos estructurales que se ajustaran a los lineamientos exigidos por FIFA y el Comité olímpico. 

Aunque el Maracaná conservó su fachada y color celeste original, la estructura original de hormigón en voladizo que sólo cubría las tribunas superiores se alejaba de las actuales exigencias para los estadios de fútbol modernos por lo que se procedió a la rehabilitación integral del techo del estadio y de los servicios interiores. Ello implicó la demolición del anillo inferior de los asientos, la construcción de un nuevo anillo que ofreciera una mejor visibilidad, expansión de las rampas de acceso y sustitución de todos los asientos.

Esta modernización tuvo un costo de 300 millones de dólares.

De acuerdo a los estudios de patología, el Estadio Eduardo Santos requeriría una intervención más profunda, casi su misma reconstrucción, que demandarían, según cifras reveladas por Coldeportes, una inversión de alrededor de 600 mil millones de pesos.

A diferencia del Maracaná, el estadio Eduardo Santos en 65 años jamás fue objeto de trabajos de mantenimiento, conservación y reforzamiento de sus estructuras. El único mantenimiento de que fue objeto se realizó en la cubierta de sombra con una impermeabilización precaria en brea hecha en 1992.

La lista de precariedades que debilitan y hacen ruinosa la estructura del Estadio Eduardo santos es interminable; no obstante las más preocupantes son las asociadas a la estabilidad de su estructura.

En la tribuna de occidental por ejemplo se evidenciaron fallas estructurales de naturaleza cortante en columnas que soportan la cubierta. Dichas fallas permiten ver el acero de refuerzo ya oxidado, lo que genera que éste no proporcione un aporte estructural adecuado.


Sin necesidad de realizar ningún apique, existen zonas tan deterioradas que las columnas muestran su estructura interna (acero de refuerzo) dejando en evidencia la falta de confinamiento por medio de estribos.


En la base de las columnas que conforman los pórticos de la tribuna occidental se muestran columnas escarificadas debido al efecto de implosión causado por el acero de refuerzo al oxidarse. La oxidación está tan avanzada que ya hay pérdida total de la sección transversal en las barras de refuerzo de algunas zonas.


La tribuna oriental presenta fallas graves de muro y desplazamiento de la estructura:


La tribuna norte presenta iguales fallas y se les suma otro como asentamiento de suelo


Por otra parte los expertos tuvieron en cuenta lo concerniente a sismo resistencia.

Para el caso colombiano hasta el año de 1982 este aspecto de la construcción fue incorporado en los códigos y en 1998 Santa Marta aumentó la categoría de riesgo al pasar de riesgo bajo a medio por efecto de la falla de Oca y la actividad sísmica registrada por la misma.

En consecuencia, las reglamentaciones FIFA y del Comité Olímpico obligaban a que cualquier restauración del estadio debía incorporar los ajustes necesarios en materia de sismo resistencia, inexistentes por supuesto en su estructura.

Circunstancias que traídas a cifras indican que recuperar el estadio saldría ocho veces más costoso que hacer uno nuevo. Y así lo concluyeron los expertos del Comité Olímpico Colombiano y Coldeportes; esta última entidad a través de la cual el Gobierno Nacional financia lo concerniente al nuevo estadio.

La Directora de Coldeportes ha expresado que esa entidad no cuenta con recursos para financiar la recuperación del Estadio ni tampoco para la demolición del mismo pero sí ha sido enfática en precisar que la principal causa que encarece su recuperación es el abandono. Ese mismo abandono sufrido en 65 años por el que nadie elevó su voz ni protestó y del que muchos ahora se lamentan cuando su estado es clínicamente terminal.

ALEJANDRO ARIAS
MIEMBRO DE LA FUNDACIÓN PARA LA PRENSA LIBRE
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